La investigación de campo permite contrastar la información documental con lo que puede observarse, verificarse o reconstruirse directamente.
Según las necesidades del caso, puede incluir ubicación de fuentes, revisión de entornos, entrevistas, búsqueda de antecedentes y documentación de hallazgos. Cada actividad debe responder a un objetivo definido previamente.
El valor de esta investigación no está en acumular datos, sino en obtener información pertinente, verificable y organizada que pueda integrarse correctamente a la estrategia jurídica.
Este contenido es informativo y no reemplaza el análisis profesional de un caso particular.